OTRAS PALABRAS

"Otras palabras te digo con éstas que describen/  el abismo del deseo y lo fecundan..." Tulio Mendoza Belio

Comentario sobre mi libro “El laurel y la ceniza” (Ediciones Etcétera, 2017), realizado por el poeta, ensayista y censor, miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua, Juan Antonio Massone. Publicado en el diario La Prensa.

 

 

El laurel y la ceniza

por Juan Antonio Massone del Campo

Academia Chilena de la Lengua 


¿De dónde proviene el motivo imperioso o la causa susurrante que, en la palabra poética, encuentra versión de regocijo o revelación de lo profundo?

He aquí un interrogante y el empeño de una respuesta, inevitablemente provisional, que disemina esa palabra venida del silencio, como portadora de un saber recóndito, ofrecida al otro vivir del lector. Eso que mentamos poesía es, tal vez, un instante de convergencia entre lo dispar en un vuelo dispensador de luces entre la sombras.

Tulio Mendoza Belio (Rancagua, 1957) es poeta de concentración sensitiva y sugerentes consideraciones. La palabra de sus libros no ceja de manifestar un anhelo central: el hallazgo del otro y de su correspondencia indispensable. Desacato de la soledad, el poema emprende un viaje de intensidad con el propósito de asir el aura, la materialidad, las destinaciones del espíritu. Vocablos son los cuerpos en su relámpago. Vaya si lo sabe la voz en el vocablo complacido y rasgado en esa su peripecia de conquistar la ilimitación, o, cuando menos, la plenitud del instante.

 

Hablamos, ayer, por supuesto;

hoy, evidentemente;

Mañana, también.

Tres tiempos para celebrar el asombro

con una misma flor.

 

Muy pronto, sucede la caída, el vacío con su gélida secuela de ese quedar deshabitado por el zarpazo de la ausencia; de cierta forma trátase de la nostalgia provocada por el bien venido a menos, extrañeza de despertar en el fue, cuando el mundo aprendía a nombrarse en el ritual de concordantes espejos y algo indescifrable, que vertía satisfacción, suspiraba en el abrazo.

Presentes, una vez más, la realidad y el deseo, habría aseverado el poeta español Luis Cernuda. El laurel y la ceniza (2017), la floración y lo mustio, como una seguidilla liada e inexorable. Los poemas de Mendoza, en este libro, se caracterizan por un aire pensativo, casi como el de quien gustara sorprender, en el acto, el secreto repertorio de la existencia. Al fin, el despertar del desencanto: imposible abrazar el todo, si el fluir se lleva plenitudes:

No hay ninguna posibilidad/ De que se cumplan todos los amaneceres/ Ni que la noche con su oscuridad/ Sea un sol oculto que reclamas”.

Ilusiones desmentidas, con la pena a cuesta en los ojos y un sabor agridulce cayendo de la sombra, como si la ceremonia de vivir la oficiara el destino.

 

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&& 

 

 
Del libro “Alacrán de la belleza” (Ediciones Etcétera, 2008)


CUESTIÓN DE FE

Creo en el cuerpo
y en la resurrección áurea de su carne,
materia herida que de putrefacción
será ilusión, como afirma el poeta*;

creo en la sangre
que alimenta su templo, en el semen
fluvial de la lluvia que moja su pelo,
en la herida nocturna
y sus labios hambrientos, en el beso
de luz de sus ojos cerrados, perfectos;

creo en el cuerpo,
en la presencia amada
de músculos y nervios y noches
que no acaban, de días que vendrán;

creo en la música, en su lava transparente,
en la cítara blanca
que despierta entre tus piernas,
en las cuerdas tensadas y en el arco violento;

creo en el cuerpo y su espejo que brilla, en el vuelo
de su pacto secreto, en la fiesta
de su tacto terrible;

creo en el instante, en su fósforo
repentino, en su temblor, en sus varillas
y en sus alas de cera y en el fuego
que levanta mi cuerpo
cuando estoy contigo.

____________
*Ver poema Daimon del domingo
de Gonzalo Rojas.


PIERCING

Un aro en cada oreja, en cada dedo un sueño,
alfileres y clavos, tetillas perforadas,
ombligos bajo llave, puntas,
un Príncipe Alberto, prepucios imantados
por un metal que no es de este mundo;
orificios, expansiones, el catéter y la sonda,
todo un río de gótico perforar;
cejas cortadas, púas que brillan
cuando el ojo de vidrio recibe fósforo;
un clip de oro anunciando un pubis azul,
un prendedor, un gancho, una cadena,
el corazón traspasado de delicia, dicen,
de sado, de maso, de esquizo;
un candado sobre el cuero negro, frío,
brillando su ocio puro, su olor a piel;
en la lengua un botón metálico, el roce
de otra lengua en un juego de saliva y sonido,
el crótalo del deseo, el imán de la dicha;
una cadena reluciente sobre la tibieza
y tus ojos,
tus finos ojos maquillados...


MAGNIFICENCIA

Habrá de ser como de amanecida,
como llegando, indisciplinados,
del antro oscuro ése, después de haber
imantado las estrellas con olor a cuerpo,
y haber sentido el sudor
con nuestras lenguas bajo la bella esfera luminosa;
o si prefieres (el deseo ya me quema las ansias),
será después de la liviana cena y la bebida,
tomando el ascensor, demorando su llegada,
como si hubiéramos perdido en el trayecto
llaves y cordura, elegancia y distinción
(aunque eso nunca del todo, ya lo sabes)
o, en fin, ya metidos en la cama
cuando la carne es puro encomio, divina joya
y resplandece, sólo para nosotros,
el sagrado vínculo de lo bello con lo bello,
la chispa de su filo, el roce de su encanto.
Que sea como sea, pero con toda magnificencia,
que es un lujo estar contigo siempre.

Del libro “En tu hermosa materia” (Ediciones Etcétera, 2005)


ARTE POÉTICA

Cuerpo el poema, cuerpo la palabra
cuerpo, cuerpo la noche del sentido
en que llegan a mi cuerpo sonidos
como por obra de un abracadabra.

Allí aguardas en espera que se abra
la puerta del vocablo que conmueva,
das caza a toda pieza que se mueva
y desechas aquella que no ladra.

Te empeñas en buscar la buena nueva
que anuncie de algún modo ese destello
que destape el oído de los sordos.

Te pasas sin dormir la noche entera
mientras pones tu sangre como sello
y bebes el poema sorbo a sorbo.


PARA UN AMOR GRIEGO

En 'La invención de una vida' de Josyane Savigneau,
el azar, la voluntad o el amor, han puesto frente a frente
a dos mujeres: Marguerite de Crayencour, conocida como Yourcenar,
y Grace Frick, una joven profesora norteamericana.
Si abrimos el libro, ambas nos miran desde otro tiempo,
desde otra luz, con la inteligencia y la pasión
de los verdaderos amores. Si lo cerramos,
esos dos rostros juntan sus labios en una misteriosa exactitud,
en un beso que existe eternamente
porque su intención está por sobre leyes y partidos:
Comme un vin qu on répand, comme un lotus qui fleure.*

_________________
*Como un vino que se vierte, como un loto que respira
Del poema "Une cantilène de Pentaour"
del libro "Las caridades de Alcipo" de Marguerite YOURCENAR.